Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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21.6.16

La gente compra smartwatches, pero pronto los tira a la basura


Si te fijas a tu alrededor, a diario, cuando das un paseo, vas a una tienda o al trabajo, coincidirás conmigo en que no se ven demasiados smartwatches. Sí es cierto que hay ya alguna gente que los usa, y que no es tan extraño verlo, pero si nos fijamos en las estadísticas (en ventas ya compiten con los relojes clásicos suizos) no vemos esos buenos resultados reflejados en la calle. ¿Qué está ocurriendo, pues? ¿Dónde han ido a parar toda esa cantidad de bandas inteligentes y deportivas, y smartwatches?

Pues han ido a parar al fondo de un cajón.




El pasado fin de semana Philips (sí, el gigante de la electrónica) divulgó los resultados de su estudio "Future Health Index", realizado en 13 países y en él había un apartado para los denominados "wearables", o sea, todos esos dispositivos inteligentes que se colocan en la muñeca. La pregunta era durante cuanto tiempo usaban (o habían usado) este tipo de dispositivos, y el resultado dejó en evidencia a todos esos artilugios, y es que en total en el 77% de las respuestas el aparatito ya les había cansado durante los seis meses o menos desde el momento de la compra. Ni siquiera les duraba un año. Bueno, es más asombroso aún: el 54% de los encuestados habían dejado ya de usarlo a los tres meses de comprarlo.

Las razones son varias. Más de la mitad de la gente (el 54% también) dijeron que lo que les había ocurrido es que habían perdido el interés por usar el dispositivo. Curiosamente -qué extrañeza- la necesidad de una recarga constante no estaba entre las principales causas de abandono de esta tecnología (aunque a algunos sí les molestaba), sino el hecho de que, simplemente, se cansaban de ellos.

La verdad es que mientras los sistemas wearables se hacen más y más complejos, con más y más aplicaciones y la posibilidad de más funciones, la realidad es que a la larga todo eso se puede realizar en el smartphone y a la gente les resulta más incómodo y menos útil ver o hacer lo que ya pueden hacer desde su teléfono móvil.

Lo que son las cosas, de ver la hora uno nunca se cansa, ¿por qué? Porque es algo necesario. Sin embargo, de ver una brújula dando vueltas en un display a color en tu muñeca todo el día, saber el tiempo climatológico que hace en Cancún o el vídeo de música de tu estrella del rock favorita poca utilidad práctica tiene. A fin de cuentas, un reloj es para lo que es, por mucho que se empeñen algunos en que sea para otra cosa.

| Redacción: Duraderos.com

2 comentarios :

  1. Con esto, aún hay esperanza de volver a los relojes mecánicos.

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  2. El exceso y mal uso de la tecnología plantea un serio problema ético y espiritual para con el ser humano, ya estamos viendo como la gente está siendo controlada física y mentalmente, está siendo despojada de ideales superiores por otros destructivos y poco a poco también está siendo sustituida por maquinas, a este paso del ser humano solo va a quedar el recuerdo de lo pudo ser y no fue, y no lo digo por dramatizar, pero es que realmente no necesitamos tanta tecnología para encontrar nuestro sitio en el mundo, por eso no encuentro sentido a una tecnología tan absurda y anodina como son los Smartwatches , pero por lo que se ve hay mucha gente que necesita llenar un vacío interior con juguetes tecnológicos nada baratos por cierto que al final van a acabar como comentáis en Blog en el cubo de la basura, hace falta más criterio selectivo con el uso y abuso que se hace de la tecnología.

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