Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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29.8.16

Agendas y papelería Finocam


Normalmente llevaba toda la agenda de tareas a realizar en mi móvil, pero hace unos meses me ocurrió un hecho desagradable: como el móvil almacena la información del mismo día, solapando una entrada a la otra, resulta que un acontecimiento importante ocurrido el pasado julio me pasó totalmente desapercibido. Entonces me dije que nunca más, y decidí volver al papel.

Hacía años que no usaba una agenda, aunque también es verdad que durante los años noventa sí las usaba, pero con la llegada de la telefonía móvil y sus cómodas agendas acabé prefiriendo el formato electrónico porque lo veía más cómodo, ya que me facilitaba llevar toda la información conmigo sin ocupar espacio ni teniendo que transportar peso extra. Pero tal como existen sus bondades, también tiene sus inconvenientes, y entre ellos no solo se encuentra el que sea más fácil que nos despistemos y perdamos alguna cita importante (en la agenda del papel, al poder ver varios días de un solo vistazo, es más difícil que ocurra), sino que tiene un potencial riesgo de que se nos extravíe, el móvil se dañe o perdamos los datos (o los borremos por accidente sin que nos demos cuenta).




De manera que, en efecto, en ese sentido mejor volver al papel. Y en esas estaba, cuando tras preguntar por varias papelerías y librerías, y visitar algunos centros comerciales, me di cuenta de algo obvio pero que yo lo había pasado por alto: ¡estamos en agosto! Y en agosto no hay agendas del 2016 (ni del 2017) por ningún lado. Ya desesperado regresaba una mañana a casa cuando me encontré con una pequeña papelería (que también era quiosco de prensa) y decidí preguntar. El chico que la atendía me explicó la razón de que no encontrase agendas, y es que, según él, las agendas anuales "hay que devolverlas a los pocos meses porque sino no las recogen y nos las tenemos que 'comer' nosotros". Entendí entonces el por qué no había ninguna tienda que las tuviese. Pero me dijo que no pasaba nada porque me podía pedir él una. Se lo agradecí y se la dejé encargada, diciéndome que a la semana siguiente pasase por alli a recogerla. Así fue cuando, para mi sorpresa, me dijo ¡que no la había pedido! Supuse que él pensaba que yo no volvería por ella, pero por supuesto que lo hice, porque di mi palabra y quería cumplirla. Entonces le dije que lo dejase estar, que ya la buscaría yo por otros sitios, y me contestó que la volvería a pedir, pero que tardaría otra semana porque "tenía que esperar a tener varios pedidos para que le saliera a cuenta". La verdad, yo ya estaba hasta las narices, más cuando regreso una tercera vez y me entrega una agenda escolar diciéndome que era lo único que le había llegado. O sea, que ni la había pedido. Por supuesto, agenda escolar no era lo que yo necesitaba, porque las agendas escolares empiezan en el mes de septiembre y acaban en junio, y además de no tener el mes de julio, yo quería una agenda que empezase en enero de este año para anotar todos los datos (cumpleaños, aniversarios, etc.) que ya tenía en formato electrónico de este año y, de esta forma, cuando en el 2017 tuviese una nueva agenda, pasarlo todo allí simplemente copiando de una a otra.

Solamente me quedaba pedirla por Internet, en donde sí hay agendas de 2016, pero eso no me era posible así que tenía que descartarlo. Lo que sí hice fue mirar varias tiendas online de mi ciudad, para ver si alguna de ellas tenía en stock ese tipo de agendas. Fue así cómo descubrí Finocam. Esta marca comercializa agendas de todo tipo, y entre el amplio catálogo que tiene posee una agenda un tanto especial: la denominan 18 meses, y cubre nada menos que un año y medio. Su última edición, por lo tanto, cubre desde julio de este año, hasta diciembre de 2017. Perfecto para lo que yo buscaba porque, además, me ahorraba el tener que comprar una agenda nueva el próximo diciembre. Además, tienen dos formatos, uno con dos días por página a poco más de 10 €, y otro, más compacto -y más cómodo de transportar- con tres y cuatro días por página, a unos 8 €.


Finocam es una marca española que tiene mucha historia, aparece en el mercado nada menos que a finales de los años 60, y forma parte de Cabero Group. ¿Y quienes son estos de Cabero Group? Enseguida me puse a investigar. Cabero Group es una empresa catalana fundada en 1916 por Manuel Cabero Eguía, y actualmente produce un gran número de artículos, como mochilas, plumieres, agendas, calendarios, fundas, maletines...

En 1986 se funda la Sociedad Anónima Manuel Cabero, S.A., que luego pasaría a su denominación actual, Cabero Group 1916, S.A. El año pasado, además, el Ministerio de Economía español le concede a Cabero Group el premio de PYME Innovadora del Año. Me ha alegrado ver que Cabero, además, -empresa certificada SGS y FSC de papelería sostenible, por cierto- posee sus instalaciones de papel aquí, en España, concretamente en Esparreguera (polígono industrial Can Comelles). Lo que ignoro es si el resto de productos no de papelería (como las mochilas) las fabrican también en España, que probablemente no sea así, aunque sí es cierto que el almacén logístico central también lo tienen aquí.


Me ha alegrado ver que una empresa cien por cien española ha logrado celebrar su centenario (en este 2016, precisamente) siguiendo con su producción en España a pesar del enormemente clima competitivo en el sector de la papelería existente. Lo que no me ha gustado tanto es que -al menos en la agenda que tengo en mis manos- no ponga nada de "Made in Spain" o un "Hecho en España", que sería de agradecer, más que nada para que los potenciales compradores de sus agendas sepan que adquieren un producto nacional. Un producto que, además, ofrece muchísima información, como días en varios idiomas, o la posibilidad de ponernos en directo contacto con el fabricante para ofrecerle sugerencias o mejoras. La agenda que he adquirido está muy bien, me ha gustado el detalle de unos renglones con marcas muy sutiles, en gris, que permiten escribir cómodamente a bolígrafo o a estilográfica sin que el propio renglón moleste a la hora de leer lo escrito (como por desgracia ocurre en otras agendas). Lo que menos me ha gustado es que los nombres de los santos estén sin el "San" o el "Santa", sino que han puesto solamente el nombre, lo cual queda horrible y pareciera que lo han puesto por poner. Es una sugerencia que deberían de contemplar y revisar para incluir en futuras ediciones.

Eso sí, el tener el calendario mensual en la parte inferior de cada página, con el número de la semana, el mes, y la semana sombreada es una ayuda genial y un gran aporte que enriquece mucho la agenda, aunque creo que habría sido más acertado cambiarlo de posición y llevar ese pequeño calendario de mes a la parte superior, y añadir de paso las fases lunares. También sería de ayuda poner (como tienen las agendas de Enri) el nombre del mes, y no solo el número del mismo.

En resumen, Finocam ofrece geniales agendas con gran calidad, y hechas en España. Además, a precios muy competitivos. Poco más se puede pedir.





| Redacción: Duraderos.com | Página oficial: Finocam

1 comentario :

  1. Yo también soy de papel para estas cosas. Aunque el formato agenda no me suele ir bien. Hay días que tengo mucho que apuntar (agrego también ideas a modo de bloc), y otros que no lleno nada.

    De Cabero Group, me parece muy interesante tu indagación, no los conocía, y son de las empresas que merece la pena divulgar.

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