Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

www.Duraderos.Blogspot.com

18.12.16

Todo un móvil con cámara, radio, linterna y Bluetooth por casi lo que cuesta un F-91


¡Atención! Este post tiene una actualización más reciente aquí.

Me crecen los enanos. A mis problemas de ordenador se vino a unir ahora los problemas con mi móvil. Y es que mi viejo Nokia hace un poco "lo que le parece": cuando entra una llamada se apaga a veces, en otras ocasiones lo tienes un rato en el bolsillo, o lo dejas encendido sobre una mesa, y cuando vas a por él lo encuentras apagado, sin conexión... La gota que colmó el vaso fue cuando esta pasada semana fui testigo de un accidente y tuve que esperar a que me llamase la policía. Resulta que llegué a casa y, cuando me dio por mirar el móvil... ¡éste de nuevo apagado!

No es solo eso, por su culpa a veces vivo situaciones un tanto desagradables, como cuando me llama alguien y el teléfono se auto-apaga. Al interlocutor le da la sensación de que rechacé su llamada, que por supuesto no es así, dejándome en un muy mal lugar.




Todavía peor es cuando tengo que devolver la llamada corriendo yo con los gastos que, al tener tarjeta de prepago, el minuto en conversación me sale por un buen pico. Y, en el colmo, es cuando el móvil al encender pone como llamada perdida una de las listas de llamadas antigua (o sea: directamente te engaña), por lo que cuando me pongo a llamar, los que están en la otra línea no saben ni de lo que hablo. Esa situación la viví cuando el cambio de nombre, que encontré el móvil apagado y con una llamada antigua perdida del juzgado. Llamo al juzgado y les pregunto que si me habían llamado ellos y, por supuesto, allí se quedaron a cuadros.

Y no es que el móvil que uso sea uno de esos novísimos smartphones, seguramente ya sabéis que es un Nokia simplón que ya intenté actualizarle el firmware para ver si se solucionaba el problema, pero ni con esas.


De manera que me encontré en la imperiosa necesidad de cambiar de móvil rápido y ya, y decidí ir mirando a ver lo más barato que había en el mercado. Me encontré con uno bastante asequible en Thephonehouse, era un móvil de marca, un LG, en concreto el LG A100. El problema de Thephonehouse es que con ellos tengo muy malas experiencias, como por ejemplo el darme móviles usados (vendidos como nuevos) y, además, la mayoría de las veces no poseen ese tipo de modelos en tiendas, debes solicitarlos por internet.

La razón de que ese LG sea tan barato es que es un móvil muy antiguo (del año 2011), que seguramente ellos tendrán en stock, destinado en un principio por LG para mercados emergentes (se lanzó en la India), en los cuales se requiere un móvil robusto y fiable, de gran autonomía, y casi no tiene importancia sus funciones avanzadas de smartphone.


Decidí mirar en la página de El Corte Inglés y fue así cómo descubrí otro móvil enormemente atractivo: el Telefunken TM10.2. Por cinco euros más (éste cuesta 20 €, y el de LG 15 €) tenía un móvil con cámara de fotos y vídeo, no gran cosa, pero me gustaba poder tenerla. Además, con slot para doble SIM y tarjeta de memoria de hasta 32 Gb.

Que no os lleve a confusión el nombre de Telefunken, en realidad su fabricante es la marca generalista francesa SOPEG. El hecho de recurrir a ese histórico nombre de la famosa firma alemana (hoy desaparecida en electrónica de consumo, por cierto) es, como dice acertadamente Guti en su bitácora en muchas ocasiones, "por el valor de marca". O sea, nos sentimos mejor inconscientemente si leemos un electrodoméstico de la conocida Telefunken, que no si leemos, por ejemplo, marca "Chinorruca". Que la calidad será la misma, pero la impresión no.


Lo más curioso es que SOPEG ha sido licenciado para poder usar la marca Telefunken incluyendo su precioso logotipo, ese de cuatro esquinas con rayos "eléctricos". Por desgracia, ese bonito logotipo no está en el Telefunken TM10.2, si quieres disfrutar viéndolo tendrás que adquirir el Telefunken TM10.1. La razón es que en este último el logotipo se encuentra en la parte posterior, justo el hueco que han usado en Telefunken para colocar allí la lente de la cámara en el TM10.2, pero te confieso que lo he visto en el TM10.1 y es precioso. Extrañamente, no todos los TM10.1 lo llevan (por ejemplo, este de Amazon lleva "una rara cosa" ahí detrás).

Dado que lo de 20 € por un móvil me resultaba sospechosamente barato, y como estoy bastante escaldado con los productos de China, decidí ir directamente a un centro comercial para verlo en directo y constatar su calidad. Estaba expuesta la variante TM10.1, pero como son idénticos (el TM10.2 cambia solamente, como he dicho, por la presencia de la lente de la cámara en la parte de atrás) me servía igualmente.


Me sorprendieron sus acabados, realmente era un móvil que no solo se veía bien, sino que en las manos se sentía también muy bien, robusto, consistente, sin teclas "que se movieran" ni nada parecido. De manera que le pregunté a la chica si tenían la variante TM10.2, y me respondió que no, que solamente tenían la TM10.1. Por fortuna, antes de ir me había preocupado de verificar que en el centro comercial tuvieran ese modelo (en la web de El Corte Inglés puedes informarte sobre en qué centros comerciales tienen ese dispositivo en stock) y me salía que en el que yo tenía pensado ir, lo tenían. Se lo comenté a la chica que atendía la sección de telefonía, diciéndole que en su web tenían puesto que estaba el teléfono en tienda, con la intención de que, al menos, me confirmara que no fuera así. Entonces me explicó que, al ser un modelo tan similar en su denominación, tal vez se hubieran confundido. En efecto, lo tenían en existencias.

Me quedé un poco alucinado de cómo un móvil de nueva hornada (se anunció el año pasado, y llegó al mercado este mismo año), con cámara, doble SIM, linterna, radio FM -por cierto, radio con un excelente gestor de emisoras, y con posibilidad de pregrabarlas (aunque no tiene grabación de audio de la emisora, y para escuchar la radio, como suele ser habitual, necesitas tener enchufados los auriculares)- pudiera costar solo un poco más de lo que cuesta un Casio F-91. Dicho de otra manera, y para que se vea en perspectiva: costaba menos de la mitad de un reloj de Casio convencional (como un W-735; y hasta un W-59 en muchos sitios te superará los 20 euros), ¡y casi una cuarta parte del reloj G-Shock más barato del mercado! Y eso que el móvil no solo lleva la tecnología del reloj (no solo tiene "reloj"), también lleva muchas más cosas y un exterior también de resina. Claro, alguien podría decir que es un móvil cien por cien chino, ¡pero resulta que Casio también hace esos modelos de relojes de gama baja en China! Si alguien me dijera: "bueno, pero en Casio los traen de Japón", pues podría darle el beneficio de la duda, pero es que no es así, Casio también encarga su producción a terceros de algunos de sus modelos.


Si los de Telefunken pueden vender un móvil con todo eso y, aún así, ganar dinero, ¡imaginaros el porcentaje de beneficios en Casio! No solo en Casio, es cierto, ¡imaginaros la bestialidad de beneficios que deben tener todas esas marcas "de lujo y de smartwatches" que venden esos dispositivos por cientos o incluso miles de euros! ¿Ahora se entiende por qué hay tantos fabricantes que prefieren ser "premium"? No voy a descubriros nada nuevo, ya sabéis todos de sobra cómo se mueve ese mercado (por marketing y por sensaciones, más que por otra cosa, y es eso lo que la gente paga de sus bolsillos, algo insustancial, no palpable), pero me dejó un poco descolocado cómo se puede encontrar un teléfono móvil nuevo, incluso con Bluetooh, por menos de lo que cuesta un W-59. Es decir, por el precio -casi- de un F-91. Por supuesto, aún tendré que ver cómo envejece (ya os contaré, si Dios quiere), pero de momento es plástico, no hay mucho misterio, y las teclas son de plástico también bastante imponentes, así que no debería tener problemas de envejecimiento. En cuanto a los logos, solo dispone de uno: el de la marca, y está bien protegido bajo la cubierta transparente de la pantalla.

Es, como digo, algo sorprendente si lo comparamos con los precios de los móviles de no hace tantos años. Y es que este móvil hace que me replantee algunas cosas, hechos que damos por sentados que en un futuro van a ser así, y no lo son. No es por su forma candybar, ni por el hecho de tener teclado, no. Os lo explicaré: corría el año 2004 cuando Nokia decidió lanzar al mercado su móvil 3200. Era uno de los primeros que lanzaba con cámara de fotos incorporada a un precio "asequible". Digo lo de asequible si lo comparamos con el Nokia 7250, que había lanzado poco antes, o con el Nokia 7650, más anterior todavía, ambos móviles encaminados al segmento de lujo. El Nokia 3200 salió al mercado (libre, ya sabéis que por aquella época la mayoría de los móviles "buenos" que llegaban a España estaban anclados a operador) por 110 €. Yo tenía tarjeta prepago, y por ello no podía acogerme a un plan de operador para sacarlo más barato. Recuerdo que durante semanas me planteé si adquirirlo o no, porque era esa cantidad justa la que tenía ahorrada. Fue cuando empezaron a armar mucho ruido, y a sonar por todos lados, los rumores de que se iban a prohibir las cámaras en los teléfonos móviles porque atentaban muy seriamente a la privacidad de las personas (sí, ahora nos parece muy lejano, pero en aquellos años había un auténtico revuelo con ello). Se decía que los gobiernos iban a empezar a ir prohibiendo, país por país, móviles con ese tipo de tecnologías (¡y mirad ahora!), de manera que probablemente los que había en el mercado serían los pocos de una limitada lista de modelos.


Para mí 110 € era mucho dinero (bueno, era todo el dinero que tenía ahorrado), y aunque el 3200 me entusiasmaba, gastarlo todo en un móvil me parecía demasiado. Me convencí finalmente a mí mismo, principalmente por la cámara, "¡es un móvil con cámara, cámara, ¡¡CÁMARA DIGITAL!!! Se pueden hacer fotos con él, ¡grabar vídeos!". Y, encima, podría ser uno de los últimos de su especie. Me dije: "¿Cuándo volverá a haber otro en el mercado? ¡Quizá nunca!". Conocía muy bien la política de Nokia, y sus actualizaciones constantes, y ya me había ocurrido con otros modelos que había ansiado tener (como el Nokia 6510, que al final no pude ahorrar lo suficiente para comprarlo y dejaron de fabricarlo). De manera que me lancé a por él pensando que esa tecnología "insuperable" tardaría mucho en verse más barata por las calles.

Es cierto que al 3200 le saqué mucho partido, lo usé durante muchos años, hasta que se me cayó al suelo y saltó un componente interno, una pieza que sujetaba el botón de apagado/encendido (que tenía en la parte superior) y que sin ella no podías operar ese botón.


Y ahora resulta -es cierto que bastante tiempo después, pero bueno- que cojo 20 €, y puedo tener no solo un móvil con cámara digital, vídeo y radio, sino que además lleva incorporada linterna, Bluetooth, tarjeta de memoria, radio... ¡doble SIM! Sí, para eso ha habido que esperar doce años, pero ni este tipo de móviles los prohibieron, ni se dejaron de fabricar. De hecho, se siguen fabricando a precios asombrosamente bajos.

Por eso no me acaba de cuadrar cómo, hace no tanto, el mismo dispositivo superaba los cien euros.


Interfaz de usuario
Pensaba que, por 20 €, el Telefunken TM10.2 (por cierto, Telefunken Mobile, que no lo he dicho) sería un móvil que iría poco ágil, lento, e incluso con partes de menú mal traducidas al español (algo que suele pasar en Samsung, dicho sea de paso). Sorprendentemente, no ocurre "casi" nada de eso (hay pequeños detalles de incorrecciones, pero no son muy graves). La interfaz de usuario es, simplemente, magistral. Es una pasada. Claro, no es un sistema operativo, pero se ve que está muy buen pulido. Es agradable, intuitivo, los menús están donde uno espera que estén y, además, está bien traducido. En un primer momento temía que trajera el "sucio" firmware de Samsung, o uno "mal copiado" de las antaño series S40 de Nokia, pero nada más lejos de la realidad: el firmware es humilde, es cierto, pero parece bien acabado y con opciones inteligentes.

Se hecha en falta que, por ejemplo, no puedas personalizar sus menús (ni siquiera sus colores), pero ¿qué nos creemos? ¡Eso no se podía hasta no hace tanto! Y, de hecho, el personalizar esas cosas es lo que lleva un tiempo y esfuerzo de procesador tremendo, así que me alegro que hayan decidido no hacerlo.


Por otro lado, es una lástima que no guarde la configuración de las SIMs, o sea: si elijes desactivar la SIM1, y activar solo la SIM2, cuando apagues el móvil y luego lo vuelvas a encender te volverá a activar ambas SIMs, sin darte la opción de seguir teniendo desactivada la que tenías. Un truco para evitarlo es activar antes de apagarlo el "modo avión" y luego, al encenderlo, activar manualmente la SIM que nos apetezca, dejando la otra inactiva, ya que en el modo avion sí mantiene ambas SIMs desactivadas en todo momento.

Uno de los detalles que más me ha gustado de este Telefunken TM10.2 es la forma de introducción de texto. Me encanta la barra inferior que aparece, con los colores cyan en contraste -como el de las viejas computadoras, o los anteriores instaladores de sistemas operativos-. Pero es que, además, la introducción de caracteres es rapidísima. Desde tiempos de los Motorola (que tenían una entrada de texto que me encantaba) no disfrutaba tanto introduciendo texto. Es cierto que es una introducción muy "a la antigua", pero es que es eso precisamente lo que tanto echaba de menos, y que ni los Nokia ni los Samsung tenían. En estos dos, tienes que esperar unos instantes para que el cursor "pase" al siguiente carácter, pero en el Telefunken no ocurre eso, el paso es inmediato, muy agradable.


Otro de los bonitos detalles es la opción que te ofrece de limitarte por sí mismo el SMS que escribas. Es decir: puedes hacer que te permita escribir textos largos, concatenando mensajes, o decirle que solo envíe un SMS, obligándote a esos 160 caracteres. Lo cual es realmente útil si quieres no pasarte de ese límite y enviar más SMS sin querer. Para mí, que soy de prepago, esto es muy importante. Además, su contador, al contrario que en Nokia y en otros móviles, donde te da un contador de incremento y a continuación te pone la cantidad de mensajes SMS que vas acumulando y que, por tanto, enviarás, en el TM10.2 su contador no es así, sino que es decreciente: va disminuyendo los caracteres a medida que vas escribiendo, y de esta forma no tienes que hacer cálculos mentales para saber los caracteres que te restan.

Hay un detalle que se debe tener cuidado cuando se configura el Telefunken TM10.2, y es que no guarda los valores al salir del menú, sino que tienes que ir confirmándole tú cada opción que modifiques con el submenú de "Guardar". En caso contrario, sería como si pulsases un "Cancelar" y todo lo que hayas cambiado se perderá. Esta gestión puede resultar molesta, pero es típica de los sistemas informáticos secuenciales, donde se ejecuta primero una cosa, luego otra, luego otra... En contraste con otro tipo de gestión del sistema operativo. No obstante no es ni malo ni bueno, simplemente los desarrolladores han optado por esa solución, y a mí no me parece mal: evita que torpemente cambies cosas. Eso sí, admito que para el usuario común es tedioso y hasta cansino, pero todos los que hemos programado con algorítmica secuencial sabemos bien por qué se hace.


Hardware y acabado.
Las teclas son grandes sin resultar ostentosas, se manejan bien, y además permiten hacerlo deprisa. Me ha gustado que la carcasa trasera carezca de plástico transparente en la zona de la lente de la cámara, facilitando con ello mejores fotografías. Sin embargo tiene varios puntos flojos que no me gustan: es algo engorrosa la forma de introducir las SIMs, sobre todo si optas por las dos. Tenemos que fijarnos muy bien en el dibujo grabado en la parte trasera, que indica cómo tienen que ir colocadas, para no ponerlas de manera errónea. Si lo haces y luego quieres retirarlas, la SIM principal (SIM 1, en la parte superior) no te dará problemas, pero la SIM 2 -en una cajetín metálico que se debe extraer- es complicado quitarla, y tienes que recurrir a "arrastrarla" con cuidado con un alfiler.

El plástico es de tipo ABS, "barato y simplón", pero es lo que hay: nadie puede esperar grandes acabados brillantes y lustrosos en este tipo de móviles, además, no están pensados para ello. Ni importa, porque el plástico ABS cumple suficientemente su función protectora.


El pequeño puerto mini-USB no tiene protección alguna (esos detalles cuestan dinero, y es un lujo que en móviles como este no se pueden permitir), pero a cambio lo han puesto muy en el interior del dispositivo, de manera que el propio cuerpo le dota de una cierta protección. No ocurre lo mismo con el foco de la lente de la linterna (o sea, el LED), no se si por necesidad o por azar, la han puesto casi al mismo nivel que la carcasa. No molesta ni queda mal, pero en un impacto en esa zona tiene muchas probabilidades de ser lo primero en quedar destrozado. Dicha linterna no es muy potente, pero sí lo suficiente para salvarnos de una situación apurada.

El slot de la tarjeta de memoria carece de protección alguna, puesto que no la necesita al estar incrustada dentro de la cubierta trasera. Eso sí, han tenido el detalle de ponerla aparte, de manera que si necesitas extraerla puedes hacerlo sin retirar la batería y, con ello, no perderás las configuraciones del móvil. Aún así, dada la fragilidad de las pestañas que anclan la cubierta trasera al cuerpo del móvil, no es aconsejable andar poniéndola y quitándola.


El defecto más importante en cuanto a construcción -dejando aparte el penoso sistema de anclaje de la cubierta trasera- lo he notado en la tecla de navegación central. Funciona bien, es rápida y muy cómoda, pero ese no es el problema: tiene unos laterales demasiado finos que obligan a tener que navegar con ella con las uñas, lo cual acabará tarde o temprano con desperfectos por todos lados. Por fortuna, no hay nada en ella grabado (salvo una línea blanca muy fina, cuyo fin es simplemente estético), así que no afecta a la utilidad práctica del teléfono. Por contra, tenemos unas teclas que se pueden operar fácilmente con las yemas de los dedos, tienen el grado justo de dureza y de suavidad como para que no tengamos que usar las uñas en ellas (no como en mis anteriores Samsung...), de manera que se presupone que eso colaborará a que tengamos un teclado en mejores condiciones por más tiempo.

Algo que me ha gustado enormemente es el sonido. Estaba cansado de poner el sonido del móvil elevado y ver que, en la calle, con ruido, apenas se escuchaba la conversación. Sin embargo en el Telefunken TM10.2 el sonido es brutal, de hecho es tan potente que si lo pones muy alto puedes hacer vibrar el móvil entero de manera notable. "Culpa" de ello la tiene un "enorme" altavoz (enorme con respecto a lo que es el móvil) que ocupa buena parte de la parte trasera y que, además, está muy poco aislado de la carcasa exterior, lo que favorece el que las ondas sonoras salgan despedidas de él "a todo trapo", como si fueran escupidas por una ametralladora.


Pero el altavoz no es lo único, lo he probado con auriculares y, la verdad, incluso en la franja más baja del nivel de sonido al que puedes ajustarlo se escucha alto. Realmente se agradece que un móvil tenga un sonido tan potente, es un agobio cuando ves que llegas a la última barra de sonido y sigues sin escuchar nitidamente a tu contertulio.

De calidad, el altavoz no es muy bueno -un altavoz bueno cuesta mucho dinero-, pero parece ser que en Telefunken lo han compensado con un ajuste de graves bastante digno. Es decir, oirás un sonido "artificioso", nada que ver con el cuidado y brillante sonido de un smartphone, en este es más como si fuera el sonido de una apisonadora, en donde han trabajado para destacar los tonos y no para enriquecerlos. Como no me molestan las voces "robóticas", de hecho me encantan, ya te puedes imaginar que me alegra enormemente un altavoz así.

En resumen: si buscas un móvil cuidado, con gestor de imágenes, de fotos, una cámara digital buena y una interfaz de usuario llena de colores y degradados, no te gastes veinte euros. Gástate por lo menos cien. Ahora bien, si buscas un móvil que encenderlo y apagarlo sea un pestañeo, que la cámara se active en medio milisegundo y la tengas lista para sacar fotos, con navegación sencilla, intuitiva, y robusto como un tanque, el Telefunken TM10.2 (o su variante sin cámara, el también muy bonito Telefunken TM10.1) estoy seguro que te resultará muy satisfactorio. Y piensa que solo pagaste por él 20 €. Eso es poco más que dos cafés y dos donuts.




| Redacción: Duraderos

1 comentario :

  1. Un móvil cargado de buenas intenciones que se ha quedado en eso, en una intentona, por lo demás parece que en lo esencial al menos cumple y por el precio que tiene tampoco se puede pedir mucho más, peor es tener problemas con los caros Smartphone..

    ResponderEliminar

Entradas populares