Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

www.Duraderos.Blogspot.com

29.1.17

¿Cómo eran las agendas en los años noventa?


Aprovechando que he tenido la oportunidad, y dado que recientemente he tratado el tema de lo completas que eran las agendas de antes, con ocasión de las reviews que he hecho sobre algunas agendas y dietarios de este año, vamos a hacer un apasionante viaje al pasado y, como si acabasen de salir de la editorial, vamos a analizar algunos modelos de agendas de los años noventa.

En algunos de esos modelos han caído sobre ellos más de veinte años, puede que muchos de nuestros pendrives y tarjetas de memoria no puedan decir lo mismo. Por cuestiones de privacidad, en algunas agendas he ocultado información escrita, pero en lo demás la agenda aparece tal y como está ahora, o sea, con muchos años a sus espaldas. Sé que os resultará sumamente interesante esta curiosa comparativa entre las agendas del pasado, cuando ese mercado vivía los últimos coletazos de un tiempo que no se volvería ya a repetir.




Resulta cuanto menos llamativo cómo ninguna de ellas hacía referencia a nada que tuviera que ver con internet, ni direcciones de correo electrónico ni páginas web. De hecho, alguna todavía dejaba espacio para poner el número de fax, o incluso informaban sobre las matrículas, tanto de regiones españolas como -aún todavía muy reciente la Unión Europea, España se unió a la CEE (Comunidad Económica Europea) tras firmar el tratado el 12 de junio de 1985, siendo efectivo el 1 de enero de 1986, y la UE se creó en 1993, siendo hasta 2009 cuando la CEE se extinguiría, tras adquirir todas sus competencias la UE- como de países de Europa.

Es interesante también ver cómo esas agendas prestaban mucha atención a información de viajes, con datos de aeropuertos, de hoteles, y con mapas de carreteras que, en algunos casos, llegaban a ser desplegables. Era una gran ayuda en tiempos en los que no existían navegadores, y tener un mapa a mano podía sacarte de más de un apuro. Hoy pocas agendas lo incorporan.


Otro interesante detalle es que apenas se hace referencia al origen del papel, solo en una de ellas indica que es "papel reciclable" -como si el resto no lo fuese, vaya, o eso fuera un signo de ecología-, pero esa sensibilidad no era tan palpable ni importante en esos años noventa como ahora.

Y, finalmente, si os fijáis ninguna hace mención sobre su lugar de fabricación, solo se indica la dirección de su fabricante. Se presuponía y se daba por echo que eran españolas (bueno, en realidad la Quo Vadis era francesa), no hacía falta mencionarlo porque no era algo distintivo como ahora (en realidad, más bien lo contrario, y si por ejemplo en tu agenda ponía un "Made in Taiwan" uno podía presumir incluso de exótico).

Unas agendas rescatadas de un pasado, de unos años, en donde a veces nos parece todo tan diferente que incluso da la sensación de estar mucho, mucho más alejadas en el tiempo.


1994: Agenda Querfo
Destaca en Querfo la incorporación de páginas a color, no solo en el fondo, sino con calendarios también con diferente tonalidad. Es hoy incluso algo raro encontrar color en páginas interiores de agendas (a no ser de agendas elitistas), mucho más en aquellos años. A color también hay leyendas, o títulos de páginas y temáticas. Lo primero que encontramos tras la habitual página de datos personales, son tres calendarios que llenan dos páginas, con el año posterior, presente (en rosado oscuro) y el año anterior. Luego tenemos una sección de fechas importantes a recordar, que alcanzan todos los días del año, en donde podemos incluir, por ejemplo, aniversarios. A continuación descubrimos uno de las sorpresas más agradables de la agenda: un mapa desplegable a dos caras, de las carreteras de España.

Ya en las páginas de la propia agenda, nos encontramos con mucha información, variada y muy útil y adecuadamente estructurada. Con cosas tan llamativas como el santoral, a veces, incluye varios nombres de santos (y no solo uno, como es habitual); en las esquinas encontramos el nombre del mes, el día (con tipografía más grande), y el nombre del día de la semana. La agenda de Querfo es tan completa que incluso los festivos y días de la semana poseen su hoja propia, no estando partida ni compartiéndola con otros días.

Desviado hacia el borde, tenemos unas estadísticas de fechas muy completas: la semana, los días consumidos, y algo también que no se suele ver: la fecha en número (número de día, de mes, y de año, de dos cifras todo).

En el otro lado tenemos un calendario parcial con tres meses, el actual el central. Llama la atención, sin embargo, que se hayan "olvidado" de señalar en ese calendario pequeño el día actual en el que estamos, de hecho ni siquiera señalan la semana.


Una rareza de esta agenda es el cuerpo de cada página, que está cuadriculado y, además, con un cuadriculado fuerte, que resulta bastante molesto. Para quienes gusten de hacer gráficos, cuentas matemáticas y/o estadísticas, lo agradecerán sin duda, pero para quienes prefieren escribir lo más limpio posible este diseño es bastante incordio.

Al final del calendario encontramos una utilísima tabla de calendario perpetuo, algo inusual y que no recuerdo haber visto en otras agendas. Se trata de una tabla donde podemos calcular calendarios desde el año 1864 hasta el año 2000. Muy útil si queremos saber una fecha muy posterior a la actual, en unos tiempos donde ni existían teléfonos móviles y relativamente pocos tenían ordenador.


Luego, tenemos un listado onomástico, para saber de quién es el santo de un vistazo, otro detalle que se ha perdido ya que actualmente la mayoría no suelen darle importancia (menos aún valor) a estas cosas. A continuación podemos acceder a la siempre socorrida y útil información telefónica, con indicativos de horarios internacionales y, luego, a una tabla para saber los horarios a partir de las diferencias con el GMT, otra característica que ha ido retirando los móviles y smartphones de las agendas actuales.

También es útil si se viaja mucho saber qué temperatura vamos a encontrar con más probabilidad en otros países, algo que se puede consultar con la tabla de Temperatura Media Mensual, sin duda uno de los extras más agradecidos de esta agenda. Luego tenemos otra útil ayuda, en este caso de conversión, algo de lo que ahora ya se ocupan la mayoría de smartphones.


Algo habitual en las agendas (que aún algunas lo tienen, como las Deusto que probamos en Duraderos este año), es la tabla de referencia de las distancias kilométricas, en este caso la Querfo de 1994 nos ofrecía la distancia entre las principales ciudades europeas y, también, entre las capitales de provincias de España.

Si seguimos pasando páginas "de información extra", encontramos ahora una de referencia de tallas internacionales, otro detalle muy útil para el que viaja al extranjero y necesita adquirir ropa o calzado. Finalmente, un detalle que podías calificar de raro, aunque tal vez valioso para algunos que quieran ir de entendidos en una reunión de ejecutivos: la calificación de cosechas de vinos. La tabla parte de los años 60, y en ella encontramos vinos y cavas de España, Francia e Italia.


1995: Agenda Dohe
Justo con Windows 95 salía al mercado esta agenda Dohe, con un pequeño dietario incluido al final de la misma. Ofreciendo un índice, en sus 353 páginas incluían un listado de los aeropuertos de España, hoteles, y la red de albergues y paradores nacionales de turismo. Por supuesto, se incluía también la obligada información telefónica, tras lo cual encontramos una página con los tres calendarios (el del año actual, anterior y posterior), sin ningún tipo de añadido o identificación extra para el año en el que estábamos. Los sábados y los domingos comparten la misma página (con mayor espacio para el sábado), estando el domingo con una trama rayada en su cuerpo, diferenciándolo del resto de días. Bajo cada día encontramos un santoral, en una bonita tipografía redondeada, y -algo que no tenía la Querfo, curiosamente- tantos los nombres de los días como de los meses aparecían en distintos idiomas (euskera y catalán incluidos). Como información estadística, únicamente encontramos la semana presente en la que estamos, en este sentido era mucho más completa la Querfo.

Las páginas constaban de renglones, cada uno de los cuales empezaba con una hora del día (desde las 8 de la mañana hasta las 20:30, en tramos de media hora). Debajo de cada página la Dohe ofrecía dos calendarios mensuales, y un pequeño espacio para notas.


Seguían en las páginas finales un listín telefónico bastante completo, y un mapa de carreteras de España y Portugal, también muy completo pero, además, con un tipo de hoja plastificada mucho más resistente que el resto, de manera que pudiera aguantar continuas consultas durante el año. También -no podía faltar, cómo no- cuadro de distancias kilómetricas entre ciudades de Europa y de España y, al final, en la antecubierta, un mapa de Europa bastante simplón pero suficiente como para que pudiéramos encontrar en él la situación de sus países de un solo vistazo, gracias a su división también por colores.


1996: Agenda Quo Vadis
Quo Vadis empezaba su agenda del año 1996 informándonos de su gran valor de marca, como el premio a la excelencia europea en 1988, o la sigla obtenida en la Exposición Universal de Montreal en 1967. El modelo de agenda era un Dietoplaning en el cual se nos informa de su papel "reciclable", un bonito sumario en pequeño, y un código por si queremos reclamar o criticar algo sobre la calidad de la agenda, algo bastante inusual y curioso, por cierto.

Luego encontramos la ficha de datos, junto con unos consejos para sacarle el máximo provecho a la agenda. Estamos ya en 1996, pero es llamativo ver que aún no aparece ningún campo para introducir datos como nuestro e-mail, o nuestra página web (o la de nuestra compañía).


A continuación podemos encontrar un calendario, en el cual únicamente podemos consultar los días del año actual, no ofreciendo calendario del año anterior o posterior. Sigue la típica información telefónica ("Red Automática Nacional"), y un completo "planning" anual que es copyright de la marca. También, antes de cada semana, nos aparece un planing semanal, muy útil para anotar citas importantes.

Las páginas de agenda son bastante completas, encontrando calendario del mes actual con la semana presente en un fondo sombreado, una sección de notas, y también se señalan los festivos. Sin embargo, carece de santoral, y sus renglones son bastante molestos también (cada uno se divide por horas, de media hora en media hora hasta las 20 h). La semana en la que estamos aparece en la parte superior, y también rotulada en la parte baja de la zona de calendarios. Es llamativo que en esta agenda de Quo Vadis sus diseñadores señalen también los trimestres, con letra (Primer Trimestre, Segundo Trimestre...), pero sin embargo a nivel de estadística no se puede decir que sea muy completa, además la lectura de los calendarios es caótica, con tanta numeración a los lados.


Debajo de cada día encontramos una completa sección para notas, que piden que se escriban por orden de prioridad, lo cual es una soberana tontería porque, tras anotar algo que, pensamos, creemos que es muy importante, a lo largo del día puede surgirnos algo aún más importante y lo tendremos que poner a continuación, por ello es una leyenda que ocupa espacio de agenda inútilmente (espero que en las actuales eso ya no lo pongan, supongo que habrán avanzado algo en este sentido).

Los festivos comparten página, con igual espacio, y de una forma caótica, siguiendo el tono general de la agenda, ya que Quo Vadis divide el espacio en vertical, con lo cual tenemos que andar poniendo cada poco guiones para continuar el texto que escribamos, haciendo más incómoda tanto su escritura como su lectura posterior.


Al final de la agenda encontramos un planing adelantado de enero del año posterior, cuadriculado, para aprovechar si aún su usuario no tiene la nueva agenda, luego un más útil -a mi parecer- sistema de información sobre distancias entre capitales españolas (de lectura más fluida que el clásico "a cuadraditos"), otro listado de aeropuertos, una sección para matrículas, y un listín telefónico donde podemos anotar también Telex y Telefax (además de teléfono, obviamente). Como es lógico, se olvidan aún del correo electrónico también aquí.


____QUERFO____:


____DOHE____:


____QUO VADIS____:



¿Qué fue de esas marcas?
Pues Dohe continúa funcionando, aunque su historia no es muy larga, nacen en Madrid 1988. Hablamos de ellos aquí.

Respecto a la catalana Querfo, ha dejado de ser lo que era, su página web es en este momento un parking de dominio. Con una antigüedad de nada menos que 70 años (5 de octubre de 1946), actualmente parece estar en proceso de liquidación.

Quo Vadis nació precisamente gracias a las agendas, un registro propio denominado Agenda Planing (con una "n" solamente, ya que es un nombre registrado por ellos como marca comercial), en 1952, de la mano de Francis Georges Beltrami. Es una empresa francesa (se fundó en Marsella) representada en España por Exaclair S.A.. Actualmente forma parte de la multinacional Clairefontaine, a quien se unió en 1999, lo mismo que les ocurriera a otras compañías francesas del sector (como Rhodia). Su factoría está situada en Carquefou.


| Redacción: Duraderos.com / Duraderos.blogspot.com

2 comentarios :

  1. Muy buen análisis y muy detallado, voy a tener que desempolvar mis viejas agendas que ya no se ni dónde están.

    Ha sido revelador observar la dirección hacia donde se mueve la sociedad actual con respecto a la extrema dependía que existe hacia los chismes electrónicos, la abrumadora ausencia del Santoral “el Diablo está en los detalles” en la mayoría de las actuales agendas es lo normal en los tiempos de ateísmo y apostasía en los que vivimos, es mejor ocultar a los Santos y a los referentes Cristianos y colocar en su lugar a dioses paganos y becerros de Oro.

    ResponderEliminar
  2. Si hubiera un santoral islámico no te preocupes que lo pondrían, porque eso está de moda y es "cool".

    ResponderEliminar