Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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26.1.17

Prueba y opinión de cuadernos de notas Rhodia


Soy cada vez más ferviente admirador de los cuadernos de notas, "libros en blanco" o "logbooks". Empecé a usarlos para bocetos y luego para caligrafía, y ahora escribo cada vez más en ellos. Para mí tienen muchas bondades: una, poseen muchas páginas (mientras un cuaderno "normal" tiene ochenta páginas, un logbook puede tener mas de cien). Eso significa que puedes llevar más hojas, más información, cargando menos peso (algo a tener en cuenta si no paras de andar con mochila a todos lados).

Otra de sus ventajas es que tienen tapa dura, lo que te permite escribir en cualquier lugar sin necesidad de contar con ningún apoyo extra. A todo eso hay que añadir que su papel es, por lo general, de mucha mejor calidad que el de un cuaderno convencional, lo que colabora a que lo que escribas en él no solo te dure más sino que, además, se conserve mejor.




Y por último, lo que para mí es una ventaja (aunque ya sé que para mucha otra gente no): las hojas están en blanco, por lo que tú mismo decides la anchura de tus renglones según tu forma de escribir (o tus gustos). Y es que encontrar un cuaderno de escribir convencional con páginas en blanco es muy difícil, de hecho en mi ciudad solo conozco una librería que los tenga en existencias.

No obstante, también es verdad que hay cuadernos que tienen las hojas cuadriculadas o con renglones marcados, pero para mí es muy incómodo, sobre todo si -como suele ser habitual- las líneas están muy separadas, porque tengo la sensación de estar desperdiciando papel (como en efecto así es). Al final, son varias hojas las que aprovechas si decides escribir con tu propia anchura (a no ser que uno tenga la letra inmensamente grande, claro).


El principal punto negativo de este tipo de cuadernos suele ser, sin embargo, su precio. Son significativamente más caros que un cuaderno "convencional". Estamos hablando de cuadernos que llegan fácilmente a los diez euros, y no es extraño encontrarlos por alrededor de veinte.

Es verdad, no obstante, que muchos de esos cuadernos tienen bonitos adornos (estampaciones, cubiertas acolchadas, páginas con acabados de diseño o con bordes dorados...), lo cual encarece bastante el producto. Por eso, lo mejor es que elijas cuadernos lo más simples posibles, sin adornos superfluos. En definitiva: útiles.


Este es el caso de los logbooks de Rhodia, en concreto el que os presento hoy es el Webnotebook, que se comercializa por unos diez euros, aproximadamente. Con casi cien páginas, y papel de 90gr/m2, es un logbook estándar, de gran calidad, y además en medidas muy fáciles de transportar (9 x 14 cm, tamaño bolsillo: ni muy grande que moleste, y tan pequeño que puedes guardar en cualquier parte). Posee cinta marcapáginas y banda elástica de cierre, dos de las características que hacen también de estos cuadernos algo sumamente atractivo.

Las páginas del Rhodia son las clásicas en color crema, aunque no son tan finas como me gustaría (he probado otros cuadernos con páginas muy agradables, tanto de escribir como de manejar), totalmente limpias, sin adorno superfluo alguno y, por supuesto, sin renglones marcados.


Gracias a su tamaño es un cuaderno muy ligero, fácil de usar y cómodo de manejar, no molesta aunque lo lleves contigo en una mano transportando otros objetos y, por su tamaño, es también fácil de escribir en él, no es como esos otros cuadernos minúsculos que tienes que andar haciendo auténticos malabarismos para encontrar una cómoda posición respecto de la página.

La goma de cierre está bien, aunque quizá quede un poquito holgada, no pasa nada porque así nos permite guardar cosas temporales entre sus páginas (algún calendario, folios sueltos, billetes de tren o autobús...), y, además, al quedar no demasiado apretada hace que no sufra y, por tanto, nos dure más tiempo. Va anclada en la parte interior de la cubierta trasera pero, al contrario de otros cuadernos, en Rhodia han tenido la genial idea de incluir una tira adhesiva textil con el fin de que no cause molestias cuando llegamos a las últimas páginas y nos encontramos con su doblez, un genial detalle que ayuda a que puedas aprovechar el cuaderno al máximo.


Sus cubiertas son duras y permiten escribir sobre ellas sin dificultad, aunque están algo acolchadas, pero mínimamente y, desde luego, no llega a ser el acolchado tan molesto que tienen otras casas, como Deusto. En todo el cuaderno, tanto en su exterior como en su interior, no hay dibujo ninguno ni está escrito por ninguna parte, dejándonos un logbook totalmente en blanco, exceptuando únicamente la parte frontal, en donde el logo de su fabricante aparece en un bonito bajorrelieve que, la verdad, ni molesta ni resulta desproporcionado, y de hecho es un diseño que le queda muy bien.

El papel, como ya he dicho, es de gran calidad, y procede de fuentes forestales de gestión sostenible. Importante es también señalar su lugar de fabricación, Francia, lo cual es garantía de que estamos ante un gran producto. Su fabricante lleva en el mercado 82 años (la empresa data de septiembre de 1934). Rhodia procede del nombre del lugar de procedencia, el Ródano, y fue fundada por los hermanos Henri y Robert Vérilhac. El logotipo son dos abetos que, según se cuenta, fue una idea de Antonia, la esposa de Henri, y debido a eso se la conoce como "la marca de los dos abetos". Los dos hermanos regentaban una compañía de papelería, "Papeteries Vérilhac Frères", fundada en 1932, aunque en su familia ya negociaban con el mercado del papel desde años antes.

En el año 1997 Rhodia es adquirida por la multinacional Clairefontaine, agrupando la producción en Mulhouse (el alto Rin) y creándose con ello la sociedad Clairefontaine Rhodia.




| Redacción: Duraderos.com / Duraderos.blogspot.com

2 comentarios :


  1. Parece que están de moda estos pequeños cuadernos acolchados, los hay muy baratos y con variados diseños, aunque la calidad Rhodia parece superior a la media.

    Me alegro que vuelvan las buenas costumbres de llevar un cuaderno y no depositar todas nuestras ideas y pensamientos a las resabiadas computadoras de bolsillo de la actualidad.

    Por cierto, bonito Staedler…:)

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  2. ostras Apolino, no se te escapa una en materia de escritura, has detectado el Staedler :D

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