Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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1.2.17

¿Merece la pena comprar relojes nuevos?


Ya ves que el titular, por poco visto, resulta hasta extraño. Normal, lógico, todo lo que ves, lees o consultas por internet intenta venderte algo, de manera que ver un artículo con todo lo contrario nos parece muy chocante, y esa es la diferencia entre los medios que viven para colocarte el producto más caro que te puedan incrustar, y una web como nosotros, independientes de mercaderías y mercados.

Tampoco es que queramos quitarte la ilusión de adquirir relojes nuevos, lejos de nosotros tal cosa, pero sí hacerte ver de alguna forma otras perspectivas que no suelen aparecer comúnmente.




Probablemente tú, como yo, a pesar de haber usado todo tipo de relojes, hayas acabado prefiriendo los más antiguos, incluso los que ya ni se fabrican. De hecho en lo personal admito que mi digital que más me ha convencido es el Casio DB-520, un Data Bank que, aunque adquirí nuevo, su módulo (y el reloj en sí) es una reedición del de los años ochenta.

En mecánicos otro tanto de lo mismo, y a pesar de que ese tipo de relojes siempre duraba poco entre mis manos (o los regalaba, o los acababa vendiendo), el único con el que me siento más a gusto y que aún permanece conmigo es un HMT con calibre Citizen de los años setenta (recomendación de Guti, por cierto).


Se dice habitualmente que ya no se hacen productos como los de antes, que ya no se fabrican bolígrafos como los de antes, ni zapatillas como las de antes... Los abuelos nos dirán incluso que ya no se hacen ni coches como los de antes. Antiguamente los autos eran para toda la vida, pasaban de generación en generación y cuando llegaba el auto a casa no existía esa idea de que en un par de años acabaría obsoleto. No había renting, ni inventos parecidos "de usar y tirar". Dile a un señor de los sesenta que el teléfono de su casa tuviese una batería y que, como los smartphones actuales, una vida tan corta que, apenas has empezado a usarlo, te ves en la obligación de cambiarlo. Nos tomarían por locos. Nos dirían que somos estúpidos. Pero así es hoy día.

Con los relojes ocurre otro tanto de lo mismo, y esa filosofía de antaño ha desaparecido. Si tal vez, sólo en Casio encontramos relojes con módulos y movimientos de antaño, muy pocos, quizá algunos Fs como el F-91, algún W como los W-59, y algún G-Shock como el DW-5600 (bueno, ni eso, porque del DW-5600 al DW-5000 hay un trecho inmenso). En el resto de marcas están pensados y diseñados para nacer, desde la fábrica, ya caducos. Sí, puede que te cueste el reloj muchísimo más que antes, pero eso no se traduce en que sea mejor ni el material, ni el objeto, y en la mayoría de los casos solo es debido a que el fabricante quiere ganar más, haciendo menos (ahí está Casio con sus Premiums, sin ir más lejos, vendiéndonos productos que antes nos vendían a doscientos euros, "colocándonoslos" ahora a dos mil); y también tiene que ver que ahora tienes que pagarles sus relojes a embajadores del tres al cuarto, a estrellas del cine, del fútbol, y multimillonarios que "cuestan un pastón" contratar, y a exacerbadas campañas de publicidad para bombardearte por todos lados. O sea: que encima somos tan estúpidos, que les acabamos pagando nosotros mismos para que nos engañen. Dime tú si eso es de ser imbéciles o no. Los de Yumas pagándole a Melendi para que luzca sus zapatillas que no te duran ni media jornada, los de Seiko a los multimillonarios jugadores del Fútbol Club Barcelona, o los de Casio a Carlos Sainz.


Claro, esto no va a cambiar, ni lo vamos a cambiar ni tú ni yo, porque es una estrategia imparable que interesa a los poderosos y morirán con ello. Pero eso no quiere decir que te tenga que interesar a ti. Hablo con alguna gente y cuando les comento esto, cada vez hay más convencidos de ello, ¿por qué, entonces, nuestros intereses se mueven en un sentido, y el de las compañías fabricantes en otro, cada vez alejándose más y más de nosotros? Porque saben bien que, si a nuestra generación no la han convencido (nos han dado ya por perdidos, realmente) convencerán a las otras, a las nuevas que han nacido ya con productos caducos. Como no han visto otra cosa y nada más que eso, les parecerá hasta normal. Pero no es normal, ni mucho menos.

Pero, sin embargo, se están encontrando con una fuerte oposición. Se están encontrando con que cada vez hay más personas que buscan "lo retro", "lo vintage", y más aún: que no quieren solo la imagen, sino también el producto en sí, rescatando "viejos útiles" cuando se ponen a la venta en mercados de segunda mano, o cuando los vuelven a reeditar nuevos (en las pocas ocasiones en que las marcas hacen esto, que son contadas, J'hayber con algunas zapatillas, Casio con algunos retro, Vostok y poco más).


La verdad es que un producto fiel y duradero como los de antaño no solo te satisface mucho más, sino que también te presta un mejor servicio. Habla de una forma de hacer las cosas y una filosofía en extinción que se resiste a desaparecer porque son los clientes quienes la demandan, aunque las grandes firmas inviertan cada vez más y mas millones de dólares en intentar hacernos creer que es lo contrario. Sé que mi reloj, con un poco de aceite cada diez años, de aceite de cualquier marca y como sea, casi "de aceite de cocinar" o de aceite sucio de motor, podrá seguir aguantando por tiempo incuantificable. Algo que solo algunas firmas hoy pueden decir. El resto venderán florituras, como se venden autos de risa o relojes que se caen a pedazos y para los cuales ni existen (y si existen, ni encuentras) recambios.

Puede que en un futuro eso cambie pero, a día de hoy, comprar un reloj nuevo tal vez no sea lo más aconsejable. Tal vez, si puedes aún, lo mejor sea adquirir uno antiguo. Mientras queden.





| Redacción: Duraderos.com / Duraderos.blogspot.com

2 comentarios :

  1. Estoy de acuerdo con lo que dices, casi que merece la pena comprar un producto Vintage que este bien cuidado y que sabes que te va durar, antes que uno nuevo, muy caro y de dudosa durabilidad.

    La industria actual potencia el diseño y la novedad antes que la calidad y la durabilidad de sus materiales, salvo raras excepciones.

    Bonitos digitales, ya me gustaría tener uno de esos, lástima que ya no se fabriquen relojes de tanta calidad.

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  2. Esperemos que la tónica cambie. Efecticamente los que lo hemos probado, en mecánicos como bien apuntas, pero incluso en digitales, la durabilidad es abismal comparada con los actuales.

    Cuesta de creer, con una electrónica, y unos mecanizados que estaban mucho menos avanzados que hoy en día. Pero nos da una idea de donde ponían los fabricantes el esfuerzo. Ahora lo ponen, en marketing, como bien apuntais.

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