Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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19.2.17

Opinión y prueba de lápices de colores Carioca


Seguramente que al pronunciar "Carioca", enseguida nos vienen recuerdos de nuestra infancia. Y es que, en efecto, esa marca era enormemente popular entre los escolares de los años setenta y ochenta. Yo recuerdo especialmente sus rotuladores, y aunque en manos de un niño ese tipo de artículos no es que durasen mucho, sí tenían unos colores bastante espectaculares.

Por desgracia, con esta marca ocurre hoy como con tantas otras en donde se puede decir que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Hoy vemos a Carioca vendiéndose entre los montones de otras marcas asiáticas en tiendas de los chinos y rastrillos, un poco ajena a su propia historia e intentando sobrevivir como buenamente pueden.




Carioca apareció en los años setenta, llegando a alcanzar una enorme popularidad junto con sus otras submarcas, dedicadas al ámbito de la escritura, Corvina y Unix. Tanto es así que en esa época se colocaron como el segundo productor de bolígrafos de todo el mundo, solo por detrás de la multinacional Bic. No obstante sus inicios se remontan a muchos años atrás, como seguramente sabéis, Carioca era una marca más de la matriz Universal S.p.A., aunque originariamente se denominaban Continental, en el momento de su fundación (en el año 1956). En el año 1964 cambiaría su nombre por el mundialmente conocido Universal. A la par, y de ahí su enorme éxito y difusión en España, Universal crearía otra matriz en Barcelona, que atendería en exclusiva a todo el territorio español y apoyaría a la italiana en su producción internacional, cuando fuera necesario.

Lo más llamativo es que en esta compañía se ha dado el caso de que el éxito de la submarca es mayor que el de la marca matriz propia, sería algo así como que G-Shock fuese más popular y vendiese más que Casio. Es lo que ha ocurrido con Carioca, porque tras entrar en crisis Universal, en 2014 Carioca alquila parte de la empresa (Carioca S.p.A.), y en abril de 2016 finalmente Carioca absorbe definitivamente a la matriz que le dio origen. En la actualidad, por tanto, Universal es parte de Carioca, y no al revés. También tienen su división dedicada al mundo de la publicidad, como Inoxcrom, bajo la submarca Carioca Promo, y también mantienen su legendaria filial barcelonesa, aunque ya muy lejos de los tiempos de gloria de antaño.

Carioca era la marca muy conocida por sus rotuladores, como os conté al principio, pero desde inicios de siglo se utiliza también para lápices de colores, y para útiles escolares de modelado (estos sí están fabricados en Italia, por cierto).


Aunque la marca es italiana, y como acabamos de contar pertenece -"pertenecía..."- a Universal (seguro que su logo, invariable en todos estos años, lo identificas inmediatamente), como tantas otras hace tiempo que dejaron de fabricar muchos de sus artículos en Europa. En su descargo, no obstante, hay que señalar que al menos sus lápices de colores no vienen de China, sino de Tailandia. De hecho Carioca es una de las marcas más apreciadas entre estos útiles "baratos y del montón", y suele ser habitual que se agoten mucho más pronto que sus rivales asiáticos, obviamente porque suelen tener el mismo precio y la gente los prefiere, porque a igualdad de precio tienen más calidad.

Volviendo a los lápices de esta review, publicitados como "colores brillantes", "con minas resistentes" y de tres milímetros para dar cabida a mucho más color, solo queda de italiana una pequeña etiqueta que no sabe uno bien a qué se refiere, en donde podemos leer "Italian excellence" ("excelencia italiana"). Probablemente haga referencia al origen italiano de la marca, sin más, como si fuera más importante el origen que el producto en sí cosa que, evidentemente, no es.


Con una ventana en forma de sonrisa, el habitual blíster en donde se nos presentan los colores es de cartón, con el conocido "vaquero" encima del logo de la marca. En la parte inferior encontramos un bonito dibujo que simula estar hecho a lápiz cosa que, evidentemente, no es (al menos, no a lápiz de los Carioca, claro).

En la parte posterior nos encontramos con la primera sorpresa, y es que se nos advierte de que "los productos y los colores pueden variar", algo bastante inusual, y uno acaba con la idea de que los lápices los ponen en la caja "por sorteo" o algo así.


A diferencia de otros fabricantes, el único apelativo al medio ambiente que tienen en Carioca es darnos su palabra asegurándonos que cuidan el medio ambiente y que usan fuentes de energía solares, parece una broma porque lo dicen sin sello oficial de garantía alguna, sin certificación legal de nada, sin especificar normativa, y simplemente es una etiqueta que ponen ahí sin más, porque tampoco especifican dónde se han usado esas "fuentes solares". Dudo que fuese para la fabricación íntegra de los lápices, y mucho menos en Tailandia, pero en fin.

Todo esto nos va haciendo dar cuenta de lo lejos que está la Carioca de hoy respecto a la Carioca barcelonesa que nosotros conocimos en nuestra infancia, pero es lo que hay y lo poco que pueden hacer este tipo de marcas para sobrevivir, porque de historia y recuerdos no se come.


En cuanto a los lápices en sí, nos encontramos con unos colores con textura "del montón", ni peor ni mejor que cualquier otro modelo chino, quizá a la altura de Alpino. Los colores saturan y rellenan bien la superficie, pero a costa de ser insistente en el trazo. Eso sí, son duros, pero al menos no tanto como otras marcas, como Staedtler o Bic, con los cuales tienes que dejarte el brazo para lograr sacarles algo de color.

Siempre suelo comprobar los rojos y rosados, para notar su intensidad, y como veis, su rosa es muy pálido y su rojo peca de pobre pigmentación, muy lejos de marcas con rojos y rosados más soberbios, como Stabilo o Pelikan.


La gama de sus 24 colores está muy bien estructurada, con nada menos que seis tonos de marrones, por lo que si necesitas tonalidades de ese color en Carioca tienes bastantes. No obstante sigue el estilo de la mayoría, por lo que tampoco tenemos nada especial. En variedad prefiero Stabilo, en donde sí encuentras tonos distintos en sus diferentes packs, aunque sean los mismos de 24, te ofrecen alternativas. Claro que también es cierto que Stabilo cuenta con una enorme gama de matices y carta de colores, cosa que ni Alpino, ni Carioca, ni ninguna de estas marcas puede decir. Es la diferencia entre ser una gran marca donde pueden ofrecer mucha variedad, a ser marca generalista, donde solo tienes colores "para salir del paso".

Aún así, repito que Carioca me gusta, no es la mejor, pero de entre las peores o "las menos buenas" sí que es de lo mejor, a la altura más o menos de Alpino y, encima, a un precio más asequible. Incluso superior a otros lápices más caros, como Milan. Sin duda son una buena elección si quieres unos lápices de colores baratos, pero que no sean de China.







| Redacción: Duraderos.com / Duraderos.blogspot.com

2 comentarios :

  1. Gracias a mí sobrina he vuelto a redescubrir parte del material escolar de mí infancia, entre los que se encuentran los rotuladores y lápices de colores Carioca y Plastidecor, es cierto que los Carioca siguen siendo magníficos para el precio que tienen, lo curioso como bien comentas es que son muy fáciles de encontrar en cualquier papelería y tienda China de barrio que se precie y en eso me recuerda mucho a los relojes Casio F-91 o a las calculadoras Casio fx-82, como los buenos productos típicos de los años 80´ siguen siendo accesibles en todas las barriadas de España.

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  2. Tengo mucho cariño a Carioca, hasta fui a visitar la fábrica hace no mucho. Pero con el paso del tiempo, me he dado cuenta de lo que la globalización nos ha quitado. Parte de un conglomerado italiano, deslocalización de gran parte de la producción a países asiáticos en vías de desarrollo, ... Nada que ver con el recuerdo que teníamos de niños, con esas impresionantes y deseables cajas transparentes de 36 rotuladores que todos queríamos tener, y que nuestros padres nos hacían conformar con las de 12 o de 24 en el mejor de los casos.

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