Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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14.3.17

La llave que abre todas las puertas


No, no es una ganzúa. No, tampoco es el dinero. Ni son influencias, "primos" ni "enchufes". La llave que te abre todas las puertas es bien distinta. La llave con la que tendrás la ciudad a tus pies es bastante simple: una llave ajustable o, como se la conoce comúnmente, llave inglesa.

A ojos de la mayoría es un elemento común, sin importancia, sin ningún valor. Pero ni mucho menos.




En una sociedad, como la nuestra, levantada sobre tuercas y tornillos, esta llave es la clave. Con ella puedes tirar farolas, echar al suelo puertas, desarmar instrumentos y elementos de lo más variado: máquinas de juego, fuentes, estanterías... Robots, coches, motos... Es la llave ante la cual casi todo se doblega.

Cuando salía en bici, solía llevar uno de estos útiles que incorporan llaves allen, destornilladores, y algunas placas de llaves inglesas preformadas. Fue entonces cuando caí en la cuenta de algo que me había pasado inadvertido: no necesitaba nada más que una llave inglesa universal, y una navaja suiza, para hacer todo lo que se me antojase con la bici, sin necesidad de cargar con la demás parafernalia y tanta herramienta.


También cuando estaba en mantenimiento de edificios nuestras herramientas básicas eran una ganzúa (no os podéis imaginar la cantidad de gente que, en un edificio administrativo, extravía sus llaves) y un atornillador, pero todo se detenía si no contabas con una llave inglesa.

Lo más útil sería, obviamente, tener una llave lo más flexible posible, que abarque el mayor número de tipos y tamaños de tuercas. Pero aunque eso sea lo más útil, no es lo más práctico, porque cuanto más grande sea la llave, más pesada y más voluminosa y aparatosa es. De manera que mi preferida (y la que llevo en bicicleta) es una de las más pequeñas, del Número 2, suficiente para poder trabajar con todas las tuercas y tornillos de una bicicleta. Además, es sumamente ligera (sólo 51 gramos, que comparados con los nada menos que 237 de la multiherramienta es bastante diferencia), y robusta, pues toda ella es de aleación de vanadio con cromo.


Al estar hecha con vanadio -o eritronium, como lo llamó su descubridor, el español Andrés Manuel del Río- y cromo (y no con molibdeno y cromo, como las de gama baja) no se oxida, y ofrece una dureza mucho mayor (7,7 en la escala de Mohs, frente a 5,5 del molibdeno). De su calidad es un buen indicativo el que sea una herramienta hecha en España, de una compañía especializada en llaves, como es Irega. Un buen detalle de todo ello es que, por ejemplo, todas las marcas graduadas están grabadas, y no serigrafiadas ni pintadas.

El mayor problema fue encontrarla. Dar con ella no resultó fácil; las llaves inglesas pequeñas de la mayoría de fabricantes están hechas con mango de plástico, están hechas en China, son de baja calidad, no ajustan bien, y además de endebles son, también, más voluminosas. Acabé dando con esta que veis, de la casa española Irega, en una de estas viejas ferreterías que aún trabajan con albaranes y facturación en papel (aunque seas particular, sales con una factura), y que tienen de todo (o casi) entre sus interminables estanterías. Eso sí, "la gracia" me costó más de diez euros, si no recuerdo mal, claro que a cambio, con un poco de engrase de cuando en cuando uno tiene llave para toda la vida.


Por supuesto, una llave inglesa puede utilizarse improvisadamente para otros menesteres, como improvisada alicate, mango para sostener otras herramientas, abrebotellas, y un largo etcétera.

Para algunos seguramente no tenga mayor importancia, pero cuando de una de estas llaves puede depender tu seguridad en coche, moto o bici, o te permite acceder a donde antes no podías y te estaba prohibido, la cosa cambia. De entre todas, la llave inglesa sin duda es una de mis herramientas favoritas. Bien utilizada puede darte lo que ninguna otra te podría dar.










| Redacción: Duraderos.com / Duraderos.blogspot.com

3 comentarios :

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. No des ideas Bianamaran que ya ves como están las cabecitas de la gente últimamente, bromas aparte es curioso ver el poder que pueden llegar a tener estas simples herramientas, yo no lo sabia hasta ahora…

    Vivimos en un mundo en plena construcción, donde imperan las tuercas y los tornillos y donde las varitas mágicas son las llaves inglesas…:)

    ¡¡Abre fácil!!

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  3. Pues sí, al final todo se reduce a tuercas y tornillos...

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