Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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Prueba: maquinilla de afeitar clásica de Wilkinson (II). Afeitado


Os confieso que no era mi intención hacer una "segunda parte" de la review sobre la maquinilla clásica de Wilkinson, la Wilkinson Classic, pero aparte de para contar mi experiencia con el afeitado clásico, he decidido hacerlo para también ser justo con la maquinilla de afeitar.

Tras todo lo que había oído y leído sobre el afeitado clásico, y múltiples consejos, advertencias, miedos e incluso reparos, creo que mi experiencia podrá servir de ayuda a muchos otros que se quieren iniciar en este "arte" de afeitarse con este tipo de maquinillas. Máxime si tenemos en cuenta que tras más de treinta años de afeitarme con maquinilla eléctrica, y con sólo la experiencia de las multihojas con cuchilla (en realidad con maquinilla desechable), mis impresiones estoy seguro que servirán de mucho para aquellos que apenas tengan experiencia con este afeitado.




Había leído que la diferencia entre el afeitado "convencional" (con multihojas recargables o desechables) y el afeitado con hoja clásica era algo radical y un mundo muy diferente. Bueno, es verdad que cambia..., pero no tanto. Tengo que confesar que también es cierto que la maquinilla de Wilkinson ayuda, y mucho, a que éste paso no sea demasiado dramático. El recubrimiento que han elegido en Wilkinson para las cuchillas (PTFE, Chrome, Ceramic y Krytox) ayuda bastante, pero sobre todo el perfil superior del soporte. De hecho si se utiliza como si se tratara de una maquinilla de hojas convencional, ayuda mucho a manejarla. No me quiero imaginar lo que habría sido con un cuerpo de metal, máxime en la sensación de frío que el metal transmite sobre la piel en la zona de las aberturas inferiores o "branquias" de drenaje, algo que con la Wilkinson nos evitamos al tener esa zona de resina. El único punto flojo que he notado es precisamente el que comentaba en el post anterior: las perforaciones en el mango, que hace que sea muy desagradable cuando empieza a introducirse espuma y agua por todo su interior.

No obstante la principal diferencia que he notado respecto a una maquinilla no-clásica es en lo aparatosa de su forma, que hace que sea muy difícil llegar a ciertas partes de la piel. Hasta tal punto fue mi desesperación en este sentido -no quiero ni pensar en cómo será afeitarse con otras maquinillas que tienen formas cuadradas mucho menos anatómica- que en un momento dado me di por vencido y dije que no podía más con ella, y decidí seguir afeitándome con una desechable, pero la dejé al instante por una razón: el peso. La Wilkinson Sword Classic es más pesada, y esto hace que -paradójicamente- se pueda manejar mucho mejor, se tenga más "control" sobre ella y se evite ejercer presión sin querer. Wilkinson menciona que esto lo han logrado con el núcleo de metal, que funciona como si fuera una especie de fuerza pendular, logrando una equilibrada distribución del peso. El secreto, por tanto, de la Wilkinson Classic está en su mango, aunque en el resto (como en el soporte de la cuchilla) sea más ligera que el resto de modelos íntegramente de metal.


Ciertamente si el otro día veía todas sus partes de plástico como un defecto, tras haberla probado y puesto en práctica mi punto de vista ha cambiado bastante, y las veo como una ventaja, al menos desde el punto de vista de familiarizarse con el afeitado clásico, puesto que al tacto (y contacto) con la piel la notas más cercana a una maquinilla multihojas, que a una clásica. Esto reduce notablemente el tiempo de adaptación.

El afeitado clásico, como casi todo el mundo ya sabe, tiene unas enormes desventajas: no puedes ir de prisa, de hecho la maquinilla apenas apura (por no decir que no apura nada), y como me habían advertido, si decides darte varias pasadas por el mismo sitio acabas con la piel al rojo vivo. Otro consejo muy importante que también agradecerás si quieres iniciarte en ésto, es que tengas mucho cuidado en ir a contrapelo, porque el corte (o microcorte) lo tendrás casi asegurado.


Bajo mi punto de vista, y comparándola con las multihojas, para un acabado como el de las multihojas tienes que tener no solo mucha práctica, sino ir prestándole de veras mucha atención. Por eso, este tipo de afeitado para alguien que quiere afeitarse cada quince días o muy de cuando en cuando puede ser asumible, sin embargo para alguien que debe afeitarse a diario, o cada dos días, no lo veo factible. Más que nada por lo enormemente agresivo que es con la piel. No me extraña que la mayoría de los que recurren a este tipo de afeitado se armen también de cremas, geles, "after's shave's", pomadas y miles de "pócimas" parecidas, porque tiende a castigar muchísimo. No debemos olvidar que la mayoría de maquinillas multihojas actuales incluyen una banda reparadora que no solo minimiza las microlesiones sobre la piel, sino que facilitan enormemente el deslizamiento, algo que en el afeitado clásico no se posee y que, confieso, lo he echado mucho de menos.

Para mi gusto, sin embargo, y entrando dentro del terreno estrictamente personal, la sensación de afeitarse con una maquinilla de una sola hoja me encanta. También el equilibrio -por el peso- que la Wilkinson ofrece, que te permite mayor control sobre los movimientos. Otro detalle es la facilidad de limpieza, ya que al poderse desarmar y extraer la cuchilla te da una sensación de higiene que no se tienen con el resto de maquinillas, las cuales tienes que dejar hasta el próximo afeitado con bastante cantidad de pelillos enganchados y suciedad por los rincones. Obviamente, como comentaba antes, esto no es problema cuando nos afeitamos cada dos o tres días, pero cuando queremos espaciar los afeitados, acudir a coger tu maquinilla y verla en ese estado no es ni mucho menos algo agradable. En este sentido gana por goleada el afeitado clásico.


En resumen, mi recomendación es que el afeitado clásico, por lo realmente duro que es con la piel, se utilice cada semana o más, y desde luego ni mucho menos todos los días. Para mantener un rostro bien afeitado y con alto grado de facilidad de acceso a rincones y detalles recomiendo sin duda el afeitado con recargables, que supera en bastante (y además apura más) al afeitado clásico. Esto también funciona al contrario, o sea: si prefieres afeitarte cada bastante tiempo, es mejor usar maquinilla clásica, que te permite volver a usarla en condiciones mínimamente higiénicas, que las multihojas, que no se pueden limpiar tan fácilmente.

Con todo esto queda bastante claro el por qué los que antiguamente se afeitaban con cuchilla o navaja, lo hacían cuando tenían el vello bastante crecido, y sólo por necesidades insalvables e inexcusables realizaban sus afeitados en cortos espacios de tiempo.

Respecto a la Wilkinson Sword Classic, en lo personal si al primer golpe de vista pareció decepcionarme, una vez puesta en práctica veo relucir muchísimas de sus virtudes, y solo lamento una cosa: que en Wilkinson no tengan un modelo en plástico blanco.




| Redacción: Duraderos.blogspot.com

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