Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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Ellos venden aquí, nosotros vendemos allá


En un mundo globalizado las reglas de juego y los consumidores objetivo cambian totalmente. En un entorno en el cual los mercados están abiertos y cualquiera puede competir ofreciendo los precios más bajos que sean posibles, cualidades antaño muy apreciadas como la durabilidad o la capacidad de que el producto sea reparable pierden importancia frente a lo fácil que es conseguir ese producto y reemplazarlo. Los productos -como la comida que lleva ese apelativo- se vuelven "basura" antes incluso del primer uso, a veces nada más sacarlos de la tienda.

Las marcas de toda la vida que ofrecían artículos de mucha calidad no pueden competir en ese entorno, pero en estos últimos años se está produciendo un hecho curioso: nuestras marcas "valiosas", son cada vez más apreciadas en los países de los cuales parten los productos que, en su día, les quitaron su sitio en el mercado.




Tal es el caso de Bic con sus encendedores y bolígrafos, una firma que intenta salir de números rojos y que ha encontrado la solución para ello: venderles a los sitios de donde, curiosamente, salen los bolígrafos y encendedores que en Europa y en otros países el mal llamado "primer mundo" les han eliminado del negocio.

La razón es que, tras tantos años vendiendo "mercancía de saldo" salida desde el lejano oriente, buena parte de esa población se ha vuelto con un alto poder adquisitivo, y se han convertido en los nuevos adinerados. O dicho de otra manera: sus trabajadores esclavos, y nuestro afán consumista, les ha hecho de oro. Así que ahora son ellos quienes no quieren ni sus propios productos, y elijen marcas de renombrada fiabilidad y calidad. La misma Bic menciona que han dado casi por perdido su mercado en Europa, pero que sin embargo en países como India, China y demás regiones asiáticas, sus ventas crecen como la espuma. En la India -uno de los mercados donde van a centrarse- son líderes de mercado. La razón es sencilla: en la India fabrican nuestros bolígrafos "de a céntimo", pero ellos, para sí mismos, prefieron "nuestros" Bic, mucho más caros, pero mejores, con más calidad de escritura y más durabilidad.


Lo mismo ocurre con otras muchas marcas que han decidido expandirse para no tener que cerrar sus puertas: los jamones de Bellota son un éxito culinario en China, y ese país es también uno de los principales mercados de las marcas relojeras suizas, a las que año fiscal tras año fiscal están salvando de la quiebra, tras el brutal descenso de este tipo de ventas en Europa y Norteamérica.

El caso es que ellos (los países asiáticos, me refiero), ahora que pueden, prefieren adquirir artículos de marcas prestigiosas antes que los suyos propios. Los suyos nos los dan a nosotros, que se los compramos con esa falsa sensación de haber conseguido adquirir una ganga y haber engañado a todo el mundo llevándonos a casa un electrodoméstico, un cuadernos de apuntes o unos zapatos o zapatillas, a un precio irrisorio. Pero resulta que en realidad los engañados éramos nosotros.





| Redacción: Duraderos.blogspot.com

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