Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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La review de Navidad: mantecados de yema de La Confitera


Por contradictorio que parezca en esta época de Navidad, no suelo ser un consumidor de este tipo de dulces navideños. La verdad es que el turrón no me gusta de prácticamente ningún sabor, ni los polvorones, ni los roscos ni los -tan populares últimamente- "panettone". Tampoco me agradan nada ni los langostinos y demás marisco (en general el marisco no me gusta). Sin embargo si hay un tipo de producto de este época del año que, desde siempre, me ha gustado mucho, éstos son los mantecados. En especial los de sabor (limón, canela..) y, sobre todo, los de yema de huevo.

Dado que me han regalado un cajita de este tipo de producto, he creído oportuno aprovechar la oportunidad para hablar un poco de ellos. Los mantecados tienen su origen en Andalucía, aunque no parece claro si es la localidad de Estepa o, por su parte, la de Antequera. Como su nombre indica, se trata de una masa de manteca, en concreto manteca de cerdo, surgiendo en el siglo XVI gracias a la abundancia de cereales y de lechón.




La referencia más antigua, según el Consejo Regulador de Mantecados y Polvorones (desde el año 2011 tienen denominación de origen protegida) la encontramos precisamente en ese siglo, en concreto en el Convento de Santa Clara, de Estepa, donde las religiosas hacían "tortas de manteca" como productos típicos navideños con "antiguas recetas" (por lo que se presupone que los orígenes, antes de su popularización, obviamente son más antiguos aún) y, debido a la demanda creciente, a veces se veían obligadas a contratar personal externo (confiteros y pasteleros) para atender los pedidos desde ciudades tan importantes como Madrid o Sevilla.

Hoy en día hay unas veinte fábricas en Estepa dedicadas a la producción de este alimento, con nombres tan populares como La Fortaleza, El Mesías, Santa Clara, El Santo... Como se puede ver, abundan las denominaciones religiosas en la marca, reminiscencia del origen monacal de este tipo de dulces.


No obstante "La Confitera" es una marca perteneciente a De La Cruz Hnos., que aunque no tiene denominación religiosa, sí poseen marca con esa particularidad, como el Obrador San Jerónimo. Como suele ser habitual, tienen su sede en Estepa (Sevilla), y por ello también algunos conoceréis o habréis oído denominar a estos dulce de manera popular como "dulces de Estepa".

Excepto el antioxidante E-320, sus mantecados de yema están hechos a base de ingredientes naturales, destacando el huevo (que es en polvo) en un 1,25%. En realidad, el mantecado en su totalidad no es más que una masa de harina de trigo horneada a la que se le añade azúcar y que usa la manteca como aglomerante.


Hay que tener en cuenta que un ingrediente principal en estos productos es la mencionada manteca de cerdo, la cual se obtiene o bien de las tripas de este animal, o de la zona del peritoneo, que le da su textura "grasienta" sin llegar a ser aceitosa, pero con la que tienen que tener cuidado aquellas personas con problemas coronarios o de obesidad debido al aporte de grasa y colesterol.

Un detalle que me agrada de esta marca es que, a diferencia de otros fabricantes del sector, no le ponen a sus mantecados las horrorosas semillas de sésamo, que es una de las cosas que más me molestan de otros. Aunque es cierto que en el envase advierten de que, al ser una fábrica que usa sésamo, se les puede "colar" alguna (y de hecho a veces se encuentran), no lo añaden como ingrediente, lo que es ciertamente de agradecer, porque cada vez es más difícil encontrar este tipo de mantecado sin sésamo (por tradición, sésamo suelen llevar los mantecados de canela).


El sésamo se utiliza también para "disfrazar" el sabor, y para "adornar" en cierta manera el producto, pero a la hora de consumirlo a mí me desagrada muchísimo. Por lo menos con estos mantecados de La Confitera no tendremos que andar retirando "semillitas" una a una, y es un producto ideal si queremos un mantecado sin sésamo ya que, en el resto de marcas, mezclan los de sésamo con los que no lo tienen, y tendremos que desperdiciar parte del producto (y también un desperdicio de dinero, dicho sea de paso).

Por cierto, que no te esperes un gran mantecado en sus dimensiones, ya que su tamaño es mini, y son realmente pequeños, lo que los hace ideales para animar un poco nuestras comidas estos días, sin poner en peligro las dietas de aquellas personas preocupadas por su peso. Salvo que coman la caja entera de golpe, claro.
















| Redacción: Duraderos.blogspot.com

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