Antes los objetos se hacían para durar, para ser reparados. Hoy se hacen en grandes cadenas de producción con el único fin de ser caducos. Ya no se repara ni se cuida con mimo objetos y artículos que nos acompañaban toda la vida, que nos servían durante generaciones. Los artesanos tradicionales han desaparecido, y en su lugar solo existen puntos de desperdicios y cadenas de ventas de baratijas. Puro consumismo decadente.

Sé bienvenid@ a Duraderos, el primer blog de consumo en donde nos fijamos en la fiabilidad de los productos y en su utilidad práctica. Aquí te hablaremos de los objetos y artículos hechos para durar y para resistir el más rudo trato diario, nuestro ritmo. Hechos como antes. En una palabra: duraderos.

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Prueba: ordenador portátil Vexia CleverBook Plus


Difícil es elegir un buen ordenador portátil hoy día, más aún entre la gama no de los más económicos, sino de los ultra-económicos. Como bien sabéis, llevo peleándome con mi viejo Acer desde hace años, hasta el punto de tener que "adaptarle" un ventilador externo por sus problemas de sobrecalentamiento. Con la subida de temperaturas que se aproximan por la primavera, los problemas eran aún mayores, porque la temperatura de su micro subía como la espuma. Así que decidí que, de cambiar, lo haría hacia una tablet, que gracias a los nuevos chips de bajo consumo (4W) las hacía ideales para trabajar en entornos móviles (de hecho así se denomina su gama: "mobile").

Por desgracia, como seguramente sabéis, la venta de la división de telefonía de Windows (la Nokia "original") a la "nueva" Nokia ha traido como consecuencia que todo ese tipo de productos con Windows 8 o/y 10 desaparecieran.




Mi alternativa preferida eran los módulos de Intel, los NUC que, como Raspberry Pi con Android, te ofrecen la posibilidad de montar tú mismo tu PC, y no requieren ventilador para funcionar (la caja del NUC ya posee ranuras de ventilación que cumplen el cometido de una refrigeración básica). El mayor problema es que el módulo más básico cuesta alrededor de 300 €, y eso si se encuentran en tiendas físicas, porque lo habitual es encontrar los módulos de 500 o 600 €. A esto suma luego todos los periféricos (monitor incluido), porque el NUC te viene "desnudo".

Así las cosas decidí "investigar" entre los portátiles más básicos a la venta. En torno a los 300 € están los HP Stream 14, (de la serie Stream), con modelos como el 14-ax001ns o el 14-ax003ns. En un rango de precios mas competitivo se encuentran los Vexia CleverBook y Vexia CleverBook Plus. Realmente este tipo de aparatos no pueden considerarse ordenadores portátiles (aunque se vendan como tales), están más cercanos a una "tablet con teclado" y, de hecho, ellos mismos los denominan "Portablets". Vienen a ser como un Chrome Book, pero con Windows. Pero, aparte del precio, hay algunas cosas de ellos que me resultaban muy atractivas.


La primera es que al heredar cosas del mundo de las tablets, son tremendamente ligeros, nada que ver con un portátil al uso (en torno al kilo de peso). Además, y muy valioso para mí: no cuentan con ventilador.

Del mundo del PC heredan obviamente el teclado, y más entradas y salidas que una tablet tradicional, con puertos USB "de verdad" y no esos odiosos micropuertos.

El más equilibrado de entre los que existen como opción era el Vexia CleverBook Plus. La versión más baja del Vexia CleverBook (o sea, la que no es "Plus") es muy atractiva en cuanto a precio, pero es enormemente limitada: su chip es un Atom, mientras que el Plus posee ya un Celeron. Ademas, el primero solo tiene 2 GB de RAM, algo irrisorio teniendo en cuenta que lleva Windows 10 y solo el sistema operativo se tragaría toda la RAM. Por relativamente un poco de dinero más merecía la pena el modelo Plus, con 4 GB de RAM.


Otra gran ventaja de los Vexia CleverBook son sus posibilidades de expansión, algo que no tienen los HP. Lo explicaré: estos dispositivos no llevan disco duro "convencional" (o sea, de grabación de datos por cabezales móviles), sino que llevan discos sólidos (eMMC o, los más caros, SSD, en nuestro caso tanto el HP como los Vexia llevan eMMC -aunque en algunas partes pongan que los HP llevan SSD, eso no es así-), no solo son más lentos, sino con un tamaño muy limitado. En todos los modelos que os he puesto su capacidad es de 32 GB de disco duro, teniendo en cuenta que Windows, con todas sus actualizaciones y "la morralla" que meten (como Office) llega a ocupar 30 GB, para aplicaciones no nos quedaría nada de espacio, así que si queremos usarlo como un ordenador que sirva para algo mas que para adorno, hay que recurrir obligatoriamente a almacenamiento auxiliar.

En Vexia han pensado en ello, y le han añadido un compartimento para introducir un disco duro SATA -los mas populares- de 2,5 pulgadas -uno de los formatos pequeños-.

Aunque no se debe instalar el sistema operativo en él (una tentación que es en lo primero que muchos pensamos) sí podemos usarlo para aplicaciones y guardar archivos, por lo cual el ordenador se convierte en algo mas útil y más cercano a un ordenador "de verdad".


Experincia con Vexia
Antes de adquirirlo he estado indagando para conocer experiencias de gente con este tipo de portátiles de Vexia, y descubierto que, por desgracia, apenas hay información, así que creo que para muchos que valoren su posible compra les será de gran ayuda este post.

Vexia es una marca española que, como tantas, no es fabricante (los encarga a China), y que luego los remarca. No solo distribuyen este tipo de equipos "de bajo coste", sino que también tienen tablets, smartphones, y múltiples accesorios. Tras esa denominación se encuentra la gente de Crambo S.A, fundada en 1986 y con domicilio social en Torrejon de Ardoz (Madrid), dedicada a la comercialización al por mayor de diversos productos (y no solo electrónicos, sino de todo "lo que caiga en sus manos" y a lo que le puedan sacar beneficio), de hecho tienen hasta servicio de alquiler.


Que el producto sea chino no quiere decir que sea en sí bueno ni malo (aunque a mí particularmente no me gusta), hasta los HP o los iPhone estén hechos en China. El problema es el control de calidad, algo que este tipo de fabricantes deberían cuidar más, porque es la gran diferencia con su competencia.

Al contrario que otros, al menos en Vexia son sinceros y no ocultan su "Made in China", aunque en un alarde de socarronería incluyen un "inventado en la soleada España" en la carcasa del dispositivo, dando a entender el origen de su marca y como si ellos hubieran inventado las tablets. En fin...


Hablaba antes sobre el control de calidad, porque es muy habitual que estos productos te vengan con defectos: puede ser que el teclado no funcione, que el monitor LCD tenga puntos oscuros, esté defectuoso o, como en mi caso, que el protector de la pantalla venga con un rayonazo. Depende de la suerte, y suelen ser defectos más o menos graves según le toque a cada uno, así que es una especie de lotería. Por supuesto, adquirir este tipo de productos es como jugar a los dados, es el peligro que se tiene que correr por un dispositivo tan asequible. Teniendo en cuenta que un ordenador medianamente decente ya sobrepasa con bastante los 400 €, que éste tablet (porque básicamente es lo que es, insisto: una tablet con teclado) se comercialice por 200 € es meritorio, aunque HP, que es mucho más marca que Vexia, también los tenga a precio similar. La ventaja de Vexia es su expansión, permitiéndonos incorporarles un disco duro que, en HP, no dan esa posibilidad (y no he visto ninguna otra marca que tenga algo así), lo cual es una ventaja y es una de las razones que me hicieron inclinarme por Vexia.

Como dispositivo, y en sus acabados, deja mucho que desear: parece (y se le nota) muy frágil en todos los sentidos. Nada que ver con los portátiles convencionales que todos hemos conocido, puesto que en el Vexia CleverBook el plástico es muy similar al de un teléfono móvil de gama baja, y todo en su tacto parece que se vaya a romper a la menor manipulación. Eso no es todo, por desgracia: abrirlo y cerrarlo es casi un juego de ingenio, porque "se mueve" y "tiembla" por todos lados y, por si fuera poco, viene en una caja sin ninguna protección: solo la que ofrezca el cartón, que no puede decirse que sea mucho porque su grosor tampoco es demasiado. Así que en este Vexia uno tiene que fiarse y dejarse en las manos de su suerte, esperando que no lo hayan golpeado ni manipulado la caja con agresividad (que es casi como pedir un imposible hoy día), y que los chinos que lo construyeron lo hayan hecho al empezar su larguísima jornada, cuando están más frescos, y no a las últimas horas cuando ya casi no saben qué ensamblan o atornillan. Un riesgo atroz, pero si quieres un Vexia a este precio, tienes que correrlo.


Ahí no acaban las malas noticias: su batería es interna, no se puede extraer y, por si fuera poco, no hay pulsador alguno para resetear el ordenador. Es un enorme defecto, porque todos los que manejamos habitualmente ordenadores sabemos que hay muchas posibilidades de cuelgues y muchas necesidades de reseteos, de manera que si esto ocurre, solo podrás esperar a que se agote la batería. No queda otra. De hecho, durante la primera instalación de Windows (te viene pre-instalado) el ordenador se colgó, y tuve que dejarlo encendido sin poder hacer nada, con una pantalla negra y los LEDs prendidos. Es un engorro y no entiendo cómo alguien vende ordenadores así, pero en este mundo de la informática actual es lo que nos queda, y de hecho con las tablets y smartphones también ocurre. Se acabó eso de sacarle la batería y resetear "a lo bruto", al menos en muchos de estos aparatos.

Otros errores de este Vexia es que sus LEDs apenas informan de nada: tiene unos LEDs frontales que nos dicen si se está cargando, pero que hay que vigilar porque al final de su recarga no cambian de estado, simplemente se apagan. Mala sensación da también el botón de encendido, de un tacto horrible y que parece que se va a desprender a las primeras de cambio, y que, encima, tienes que mantener pulsado durante un tiempo para encenderlo.


La guía de usuario, como podéis apreciar por las imágenes, no informa "de nada": un simple papel doblado y ahí te busques la vida. Nada que ver con esas completas guías de los ordenadores "de verdad". Otro gran defecto es que este aparato no puede encenderse sin estar con carga la batería, es decir: no puedes encenderlo directamente enchufándolo a la corriente, tienes que esperar a que la batería almacene algo de carga. Inicialmente no es un problema, pero puede que lo sea cuando la batería envejezca. Supuestamente -o eso debe pensar su fabricante- cuando eso ocurra ya te habrás comprado otro ordenador.

Dicho lo anterior, tengo que reconocer que al menos Windows 10 funciona bastante bien (con las limitaciones, obviamente, de sus 4 GB, ¡ni se os ocurra adquirir uno de 2GB!), y también tengo que reconocer que en el momento de su compra el vendedor me aconsejó que no me lo llevara, porque se los estaban devolviendo todos. Obviamente, también esperaría que adquiriese un ordenador mejor (y más caro), pero como no podía permitírmelo, tuve que llevarme el Vexia.


En resumen: si necesitas un ordenador de productividad y para el día a día, si puedes es mucho mejor que ahorres un par de cientos de euros más, y te vayas por un portátil más "serio" y de verdad. Pero si, al contrario, quieres un ordenador como en mi caso, para salir al paso, que sea muy similar a una tablet y que no requiera refrigeración, estos "portablets" son una de las mejores opciones. Tanto HP, como Vexia, te ofrecen muy buenas y competitivas alternativas, aunque en el caso de Vexia con unos puntos flojos que acabamos de comentar, que conviene tener muy en cuenta. Es un riesgo adquirir hoy un Vexia, y espero que mejoren, porque creo que podrían hacer mejores portablets sin mucho esfuerzo, de lo contrario, como sigan ofreciendo productos tan malos, mucho me temo que los clientes acabarán por darle la espalda a esta marca.

Por otro lado, he intentado ponerme en contacto con la gente de Vexia para tener su punto de vista y que me explicaran algunas cosas -que he comentado aquí- con ocasión de este post. A pesar de que han transcurrido ya casi dos meses, solo han dado la callada por respuesta, algo indignante y muy penoso, que demuestra que, como tengas un problema con sus dispositivos, no te va a resultar fácil solucionarlo. Al menos en otras marcas tendrás un mejor soporte y atención técnica, pero con Vexia si tienes algún problema te va a resultar muy difícil que te atiendan y vas a tener que "comerte con patatas" lo que te hayas comprado (sí, ya sabemos: tienen garantía de dos años y bla, bla, bla, pero a la hora de la verdad tienes que dar tú las vueltas y buscarte las castañas). Y como comprar un Vexia es casi como jugar a la lotería a ver qué te toca, recomiendo a quien decida adquirir uno de sus productos que se lo piense muy bien y que lo pruebe concienzudamente antes de dar su dinero, porque luego nadie querrá saber nada de él, ni siquiera el propio distribuidor (porque no son fabricantes, insisto, Vexia solo remarca productos).




| Redacción: CODE Intermedia | codeintermedia.com

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